Nos despertamos en Mammoth Lakes, uno de los tantos pueblos que rodean el parque de Yosemite en Sierra Nevada. No fue fácil conseguir un sitio para dormir porque esta zona es muy visitada en verano por mogollón de turistas, ya que ofrece muchas actividades. Finalmente y tras encontrar varias veces el cartel de NO VACANCY ("no hay camica pa' sobar") llegamos a un Quality Inn con un tipo que hablaba como si tuviera en paquete entero de chicles en la boca y nos advirtió de las cosas basicas: “si vais a yosemite teneis que despertaros a las 6 de la mañana porque hay mucha gente” “no dejéis comida en el coche, porque pueden entrar osos al parking” “bla, bla, bla...”
Sea como fuere, hacia un día precioso que no iba a arruinar nuestro paseo por Yosemite, el segundo parque nacional en dos días. Y por cierto, a las 6 de la mañana se levantó Rita la Cantaora.
Entramos al parque después de pagar los rigurosos 20$. A partir de este punto una imagen vale más que mil palabras:
No salen en las fotos porque eran muy tímidos y no llevan muy bien eso de ponerse delante de la cámara pero que conste que hicimos un montón de amigos en el boque: un osezno (seguramente el que no se metió en el parking), un ciervo (algún primo de bambi) y ardillas (ahora entiendo la pelicula UP!) están por todas partes pero nunca sabes cuando aparecen.
En cuanto cayó la noche salimos por la cara oeste del parque en dirección a Sonora, nuestra última noche antes de San Francisco!
Mucho mejor el bisque de sequoyas que el del Pinar... Ese Parra 'zen'. !!
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