Despertamos en Tulsa, en el motel de las cervecitas y de la piscina. Dimos un pequeño rodeo antes de encarar la Ruta para desayunar en el 5 & Dinner (a lo American Graffity)y visitar el museo/tienda de Harley Davidson. Merece mención a parte el pedaaaaaaaaaaaaaaazo de desayuno que nos “metimos” en este bonito restaurante: Waffle, pankakes y omelette (café y batidos incluidos).
Preparados para emprender la ruta, con la panzota llena de calorías y listos para sudar como pollos a lo largo del día. Pasamos por Sapulpa sin pena ni gloria y paramos en Kellyville para encontrar 3 Km del antiguo revestimiento que nunca aparecieron. Y eso que preguntamos eh?, preguntamos mucho, pero ningún lugareño sabia nada de aquello. Continuando la ruta pasamos por Bristow hasta llegar a Depew, donde nos derretimos un rato. Un Sol incesante bajo un pueblo prácticamente abandonado con tan solo una floristería, un badulake y oficina de correos abiertos, pero eso si, muuuucho encanto.
Luego paramos en Stroud, en el Rock Café. Donde dicen que hacen hamburguesas de aligator, pero tras la tonelada de comida del desayuno no nos atrevimos, así que “litraco” de Coke (gasolina para humanos aquí en USA) y continuamos pa’lante.
Pasamos más calurosos y encantadores pueblos hasta llegar a Arcadia donde nos encontramos una graja de forma redonda anti-tornado (o al menos eso cuenta la leyenda).
Después, caminito de Oklahoma (capital del estado). Pero antes, paramos en una estación de servicio con un monumento de metal gigante de Cocacola para refrescarnos antes de intentar meternos en el centro de la ciudad. Y decimos intentar porque no hubo manera de encontrar la entrada. Entre el calor, el tráfico y que el Leticia (aka TOMTOM) a veces se pone tonta como ella sola, rodeamos las afueras de la city un buen rato. Cuando pasamos dos veces por el mismo punto en la autopista (literalmente) nos dimos cuenta que aquello no llevaba ninguna parte y decidimos continuar hasta la siguiente parada. Fue tomar esa decisión, y encontrar la entrada a la ciudad. (ley de murphy, que le vamos a hacer).
Llegamos a El Reno, pasando por Yucon, donde nos esperaba el motel. Después de dejar las maletas en la habitación, salimos en busca de un lugar para cenar y tomar una cervecita, y vaya si lo encontramos: Gilmore’s barefood. En lugar increíble, con gente muy particular. Comimos de lujo; Entrecot y costillas barbacoa con un puñado de Budweiser. No asustarse que la cerveza aquí es como agüilla de la fuente. Pudimos observar la fauna que habita por estos lares. La borracha adolescente que es capaz de jugar al billar, beber cerveza y bailar al mismo tiempo. Los camareros pesaos que pasan cada 30 segundos para saber si está todo bien o necesitas algo mas. Y por último, nuestro gran amigo Jeremy. Un armario empotrado, calvo, sin dientes, y con un kilo de tabaco, que olía a “Vicsvaporu” de mascar en la boca. Muy majete pero muy flipado con los españoles. Gente divertida pero muy rara. Mola!
Camino de la cama que mañana llegamos al estado de Texas.
Me encanta!
ResponderEliminarLa foto del salto me parto!
Besotes