8.08.2011

DIA 16: MAMMOTH LAKES – YOSEMITE – SONORA: LOS AMIGOS DEL BOSQUE

Nos despertamos en Mammoth Lakes, uno de los tantos pueblos que rodean el parque de Yosemite en Sierra Nevada. No fue fácil conseguir un sitio para dormir porque esta zona es muy visitada en verano por mogollón de turistas, ya que ofrece muchas actividades. Finalmente y tras encontrar varias veces el cartel de NO VACANCY ("no hay camica pa' sobar") llegamos a un Quality Inn con un tipo que hablaba como si tuviera en paquete entero de chicles en la boca y nos advirtió de las cosas basicas: “si vais a yosemite teneis que despertaros a las 6 de la mañana porque hay mucha gente” “no dejéis comida en el coche, porque pueden entrar osos al parking” “bla, bla, bla...”

Sea como fuere, hacia un día precioso que no iba a arruinar nuestro paseo por Yosemite, el segundo parque nacional en dos días. Y por cierto, a las 6 de la mañana se levantó Rita la Cantaora.
Entramos al parque después de pagar los rigurosos 20$. A partir de este punto una imagen vale más que mil palabras:

















No salen en las fotos porque eran muy tímidos y no llevan muy bien eso de ponerse delante de la cámara pero que conste que hicimos un montón de amigos en el boque: un osezno (seguramente el que no se metió en el parking), un ciervo (algún primo de bambi) y ardillas (ahora entiendo la pelicula UP!) están por todas partes pero nunca sabes cuando aparecen.

En cuanto cayó la noche salimos por la cara oeste del parque en dirección a Sonora, nuestra última noche antes de San Francisco! 







8.06.2011

DIA 15: BEATTY - DEATH VALLEY - MAMMOTH LAKES: QUERÍAMOS MORIR EN EL INFIERNO, PERO NO NOS DEJARON

En este país hemos ido viendo con nuestros propios ojos, y también por que nos lo recuerdan las guías, que todo está elevado al máximo exponente. Pues no iba a ser menos con los parques naturales a los que poníamos rumbo, parece que estos Americanos no tienen fin!.

El primero de ellos, DEATH VALLEY (Valle de la Muerte), que se caracteriza por tener varios récords en Estados Unidos (según nuestra guía...) entre los cuales están: las temperaturas MÁS altas ("un lugar más abrasador que el mismísimo infierno"), el punto MÁS bajo (86 metros bajo el nivel del mar), y el parque nacional MÁS grande fuera de Alaska (7500km2). Pues bien después de crearnos todas estas expectativas, resulta que llegamos allí y pillamos la única tormenta que debe haber pasado por allí desde los indios y lo vaqueros.

Que mala suerte! 
El guarda del centro de visitantes nos advirtió de la tormenta y nos aconsejó que en caso de que las cosas se pusieran muy feas volviéramos a hacerle compañía, pero dado que nosotros hacemos caso omiso de toda prohibición, para allá que nos fuimos. 
Visitamos varios rincones del parque, casi todos sin apenas bajar del coche gracias a la lluvia, y aunque todos eran realmente increíbles, siempre pensaremos que bajo un Lorenzo abrasador y a 53ºC, el parque debe lucir mejor y la cámara de fotos no se moja tanto. En el momento en el que decidimos que ya no nos mojábamos mas para ver nada,  la lluvia, que debe de ser mas chula que nosotros, nos dio un respiro y nos dejó corretear alegremente por las dunas de arena.
  
Al final, una quilometrada del carajo, un paisaje digno de ver y carretera y manta, que el tiempo, como siempre, apremia y mañana hay otro parque que visitar.

Os dejamos las pruebas del delito para que consten en acta:














8.03.2011

DIA 14: LAS VEGAS - BEATTY: RESACÓN EN LAS VEGAS

WHAT HAPPENS IN VEGAS STAYS IN VEGAS ...





DIA 13: KINGMAN – LAS VEGAS: SHOW ME DE MONEY!!

El sol se levanta exultante en el árido horizonte de Arizona, valga la redundancia. Nuestro radar biológico nos dirige a un centro comercial cercano al hotel para conseguir nuestro desayuno. De paso que ya estábamos allí, decidimos transitar por los pasillos de un colorido supermercado. Quizás no habíamos dicho anteriormente que los americanos lo hacen todo a lo grande, pero estas líneas sirven para confirmarlo. Vaya tela, como se las gastan esta gente. Todo, sin exagerar, es excesivamente GIGANTE. Pero si nosotros alucinábamos con lo que veíamos, más alucinaban los clientes que veían a cuatro mocetes haciéndose fotos con los sacos de arroz gigantes, los costillares kilométricos y los cubos de helado. No sabríamos decir quien estaba alucinando más.


Atrás se queda las Ruta 66, nuestra gran amiga durante 12 bonitos días. Ningún disgusto, todo alegrías. Por eso da pena. Y por esos vamos a ahogar nuestros lamentos. Acelerador a fondo y caminito de Las Vegas! yeeeeeeeeehhaaaaaa!!!!!!!

Entramos en Nevada en busca del patio de recreo de América. Después de una larga travesía por el desierto, se vislumbra una inmensa figura en medio de la nada. Entramos en la cuidad con la boca abierta por el asombro. 

Primera parada, un McDonals, más que para comer, por internet. Pero ya que estamos allí....bueno, vale, de cuerdo.............una patatitas y un refresco. 

Encontramos un Hotel&Casino cerquita de donde estábamos: HOOTERS. Maravilloso. Una vez más damos en el clavo. Hotel baratito con Casino baratito con cervecita baratita y cerquita del centro. Nótese que hablamos en minúscula por que lo que vamos a describir a continuación en demasiado GRANDE para describirlo con palabras. Hay que vivirlo para creerlo, pero para daros algo de lo que hablar vamos a intentar explicar algo:

Salimos a dar un paseo después de desplegar nuestras cosas por la habitación. A partir de ese momento nos vamos a encontrar con gigantes casinos a cada cual más grande o más exótico: el MGM Grant, con una jaula de leones en mitad de las tragaperras. El EXCALIBUR donde gastamos nuestros primeros dólares en las máquinas: emoción, intriga..........nada de nada. Ni un misero dolar, pero fue divertido y abrió las puertas a los jugadores que llevábamos dentro de cada uno de nosotros. 
Nos esperaba el NEWYORK, más grande, más bonito, más de todo. 

Salimos hambrientos en busca de nuestro "burguer".
Con las pilas cargadas, nos esperaban el BELLAGIO, con sus famosas fuentes y el CAESAR con su imponente arquitectura y sus bastas salas de juego.
Media vuelta por la otra acera y camino del nuestro "hogar" topándonos con el MIRAGE, el FALMINGO y el PARIS. Todos ellos impresionantes, pero después de 5 horas andando y recorriendo Las Vegas Blv, llegaba nuestro turno para explorar el verdadero secreto de la ciudad.

Pero lo que viene a continuación, no se puede explicar por otros motivos, por que como dice el dicho local: Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas.......................















7.31.2011

DIA 12: WILLIAMS – KINGMAN: GOODBYE ROUTE 66

Como la india del Motel nos había advertido por la noche que “small price, small breaksfast” y ya estamos en exceso americanizados, decidimos que una buena intoxicación de azúcar en nuestro desayuno iba a ser la mejor opción. Increíbles handmade pies (para los de la Logse, tartas caseras), si amigos, supertartas como todo lo que hacen aquí. Un bote entero de mermelada entre dos “cachazos” de galleta o un merengue de plátano mas grande que el Bernabeu.
Bien llenitos nos dirigimos a Sellingman. Según nuestra guía empieza la parte mas turística de la ruta, paisajes y fotos de nuestro imaginario popular nos llevan a un pueblo donde prácticamente enloquecemos con los regalos (no os frotéis mucho las manos, son todos para nosotros!). Tal y como nos dice Ángel Delgadillo (de ese si tenemos foto) “A la hora exacta en la que la autopista nos esquivó, a las 14, el mundo nos olvidó. La situación regreso a la normalidad diez años mas tarde...¡cuando uno ve su ciudad morirse sin que nadie se preocupe por su suerte, ya no hay motivos para levantarse por la mañana!”.
Este gran personaje era el peluquero del pueblo que decidió dar un giro a la suerte de su ciudad, convirtiendo Sellingman en escaparate típico de objetos de recuerdo y baratijas. Por la calle se mezcla la nostalgia con las cámaras de fotos.
Ya en ruta nos encontramos con Peach Spring (para los de la Logse melocotón de primavera...sin mas), un pueblo con vistas lejanas al Cañón del Colorado, y, como no puede ser de otra manera, al ver un cartel de que a partir de ese momento se necesitaba permiso para bajar a la reserva india de Hualapai, nosotros, mas chulo que ocho, bajamos. Medio flipando con las vistas y sin saber muy bien hacia donde íbamos, cuando ya estábamos a punto de dar media vuelta, nos encontramos con el guarda forestal de la reserva. Después de responder alguna de nuestras curiosidades (no amigos, no viven indios con plumas en el Cañón), nos invitó a seguir le hasta la orilla del río Colorado, aunque nos advirtió que la semana anterior, tras las lluvias, el río se había desbordado y tenía tramos del camino de acceso dificultoso. 9 millas de dudas sobre si nuestro supercoche aguantaría tanta roca nos llevaron a un paraje AWESOME (hermosisíííííííííííísimo!!!!!!) donde, sin nosotros esperarnos lo, pusimos los pies en el el Río Colorado. Desde ese momento, somos fans de nuestro amigo “El Indio” (se nos olvidó preguntarle si tenía nombre).
Con los pies fresquitos, volvemos otra vez a la carretera y, como ya es habitual, pasamos por mil pueblos medio abandonados que te transportan a otra época. A punto del desmayo por el hambre, casi nos pasamos la ultima gasolinera de nuestro viaje por la ruta. Burros (¿?), armazones de coches y chatarra bien colocada, crean un pintoresco paisaje que nos sirve para despedirnos, a nuestra manera, de la “Main Street of America”.
Entramos en Kingman y lo único que buscábamos era algún sitio donde llenar el buche. Entrecot, costillas, patatas, judías pintas y medio cacho de lechuga, en un restaurante de cowboys nos deja ciertas dudas de como vamos a pasar la noche. Aquí hicimos dos “grandes”amigos, a Alberto le pidieron en el baño masculino ayuda para hacerse el nudo de la corbata y a las chicas un amable dependiente, bastante entrado en edad de la farmacia, les pidió su dirección para intercambiarse postales.
Motel barato, buds fresquitas y peli de Cars nos preparan para la siguiente parada: Las Vegas.