Y ya que estábamos allí, que mejor manera de inmortalizar el momento que desayunar en el MIDPOINT CAFÉ.
A Alberto le pareció tan bonito que quería dejar la cámara Super 8 de recuerdo, pero sus amigos se lo impidieron sin que lo supiera (vamos que se le olvidaba).
Cogimos bastantes fuerzas porque nos esperaba una buena kilometrada. Es una de esas etapas en las que la Ruta no ofrece muchas paradas interesantes, mas que para evacuar y volver a "llenar".
En GLENRIO (frontera entre Tejas y Nuevo México) encontramos un tramo de la VIEJA RUTA 66 completamente impracticable y continuamos hasta TUCUMCARI, NM. Ciudad dormitorio que consta de una gran carretera rectilinea a cuyos lados se apostan numerosos y pintorescos moteles.
Más adelante, la ruta sigue bordeando la autopista atravesando varios pueblos (Palomas, Montoya, Cuervo, etc...) hasta llegar a Santa Rosa. Aqui hicimos la parada de rigor para saborear los tacos y las hamburguesas en un restaurante de carreta dedicado a la ruta, cuyas paredes estaban abarrotadas de fotos de coches en los distintos puntos clave de la ruta. A Alberto le volvió a parecer tan bonito que se dejaba a la mascota del viaje encima del coche. Esta vez fue la camarera quien nos advirtió del desliz antes de partir ya hacia Santa Fe.
En Santa Rosa se abren dos posibilidades para atravesar la Ruta. O bien continuar rectos hasta Alburquerque, o bien subir hacia el Norte hasta Santa Fe (capital de NM). Y como buenos aventureros para Santa Fe que nos fuimos.
Para llegar a Santa fe, la ruta bordea la I-25 atravesando pueblos como: Dilia, Romeroville, Tecolote, Pecos, etc.
En nuestro afán por ser estrictos en seguir la ruta y no pisar la autopista, nos perdimos un poco (bastante) y atravesando valles y montañas llegamos a un remoto lugar llamado San Isidro. Aquí, un lugareño nos advirtió que "estábamos pal quinse" o lo que es lo mismo, más perdidos Papa Noel en Verano. Lo cierto es que el rodeo valió la pena porque disfrutamos de los preciosos paisajes de Nuevo México.
Por fin, llegamos a Santa Fe, cansados de tanto coche y un poco hambrientos. Así que después de dejar las maletas en el hotel, fuimos a un sitio que, con tiempo y menos cansados hubiéramos disfrutado mucho más. CowGirl, un restaurante-bar-música en directo- billares.
La sobre mesa antes de meternos en la cama, la hicimos en un plaza en frente de la Virgen de Guadalupe para que nos diera la buenas buenas noche y nos protegiese de los demonios de Mr. Brown (pedetes en la sombra)